Los “ladrones del tiempo”

Al escribir el título de esta entrada me ha venido a la cabeza el libro “Momo”, de Michael Ende, la historia de una niña que aparece de la nada, sin familia y a la que nadie conoce. Pronto los vecinos se dan cuenta de que Momo tiene un don excepcional: es capaz de escuchar, pero escuchar de verdad, ayudando con ello a que las personas se miren a sí mismas y descubran de verdad sus sentimientos. Esta virtud de Momo la convierte en objetivo de un grupo de individuos que se dedican a robar el tiempo de las personas. Son los “hombres grises”, que convencen a las personas de que el tiempo es valioso y no debe ser malgastado. Les cuentan la necesidad de ahorrar el tiempo, haciendo que cada vez estén mas ocupados, para no desperdiciar ni un momento en cosas “superfluas”, como escuchar a los amigos en silencio. Pero esto no es más que un truco para robarles el tiempo.

No me refiero a aquellos hombres grises que, al fin y al cabo, solo querían el tiempo para robarlo y acumularlo para ellos, sino de otros ladrones del tiempo. De estos es de los que quiero hablar en este post.

El tiempo es un recurso sumamente valioso, quizás el más valioso de todos, porque posee características únicas, como que no se acumula, no se puede comprar, alquilar, vender o reemplazar, es imposible dejarlo de consumir, y es el mismo para todos. Por ello es importante tener la capacidad de sacarle el máximo provecho, de manera que esta inversión de tiempo se transforme en conocimientos, información, calidad de vida o crecimiento personal, social o laboral.

Es de vital importancia aprender a reconocer a los “ladrones de tiempo”, que es toda aquella actividad, circunstancia o incluso persona que interfiere en tu actividad y en la consecución de tus objetivos, robándote el tiempo que ibas a invertir en realizar otra actividad o tarea. 

Los “ladrones de tiempo” se pueden clasificar en dos grupos: por un lado los que se hallan en el entorno, como el correo, redes sociales, mensajería, internet, televisión, ruidos… los que producen otras personas, como visitas, interrupciones, falta de puntualidad. Y por otro lado los propios, como desorganización temporal, desorden, falta de disciplina, no saber decir no, confusión en las prioridades… Por ello es my importante identificar estos “ladrones de tiempo”, haciendo un registro de los mismos para poder actuar y mejorar la gestión de nuestro tiempo disponible.