La extinción

Continuando con los procedimientos básicos para eliminar conductas, vamos en este post con la extinción.

Los principios del aprendizaje parten del supuesto de que las conductas se mantienen por sus consecuencias. Por tanto, si una conducta deja de tener consecuencias, dejará de realizarse.

La extinción consistiría entonces en dejar de reforzar una conducta previamente reforzada.

Para que funcione la extinción es necesario que estén claramente identificados los reforzadores que mantiene la conducta, sino no podríamos dejar de suministrarlos. Muchas veces esto no es sencillo, puesto que no resulta fácil esta identificación. Por ejemplo en el caso de niños o adolescentes en que el reforzador puede provenir de diferentes fuentes (padres, educadores, familiares, amigos, compañeros…)

El padre puede estar reforzando la conducta de decir tacos de un adolescente al regañarle continuamente. Pero puede ocurrir que, aunque deje de hacerlo, prosiga porque está siendo mantenida por el reforzador que supone las expresiones de admiración que provoca en amigos.

Las características más importantes del proceso de extinción serían:

  • El proceso de extinción es gradual. No sería la técnica más efectiva para eliminar conductas agresivas.
  • Estallido de la extinción, Primero nos encontraremos con un incremento significativo de la intensidad y frecuencia. En estos casos, si no se mantiene el tiempo suficiente hasta que la conducta vaya decreciendo, la extinción no solo no se producirá, sino que la conducta será verá nuevamente reforzada. Esto hay que tenerlo en cuenta antes de comenzar.
  • Recuperación espontánea. La conducta puede aparecer nuevamente o incrementarse, pero si se mantiene la ausencia de reforzamiento, la conducta volverá a decrecer.

En resumen, la eficacia de la extinción se incrementa cuando se combina con reforzamiento positivo con la conducta compatible, o con conductas alternativas más adecuadas, puesto que los efectos negativos que pueden acompañar a la extinción tienen menor probabilidad de que sucedan si la conducta alternativa reforzada reemplaza o sustituye a la conducta-problema.

Por último, indicar que la extinción no solo es útil para eliminar conductas desadaptativas mantenidas mediante reforzamiento positivo. También puede ayudar a eliminar las mantenidas por reforzamiento negativo. Sirva de ejemplo el caso del trastorno de ansiedad y la exposición a la situación temida, como subir a un avión sin permitir reforzar la respuesta de escape que sería bajarse del avión porque produce ansiedad. En este caso se llevaría a cabo un procedimiento de extinción del reforzamiento negativo que mantiene la conducta de temor.

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