¿Hablamos de mitología?

Aunque parezca raro, mi curiosidad por la mitología comenzó por un tebeo de Superlópez, “La caja de Pandora” de 1984, (soy una clásica, me niego a llamarlo cómic).

Aquella historia extraña de superhéroes me enseñó por primera vez que existían dioses, Zeus, Afrodita, Apolo, Dionisos… Vaya locura de historia, os la recomiendo.

Imaginaos mi sorpresa cuando un día, ordenando el despacho del Departamento de Salud Mental del hospital, cayó en mis manos un libro sobre Mitología y Psiquiatría, ¡cómo no se me abrirían los ojos que el propietario del libro me lo regaló en ese mismo momento!

Y así llego a mis manos este libro de Santiago López Galán, Mitología y Psiquiatría, además con unas ilustraciones preciosas.

No sabría que historia me gustan más. Quizás Ícaro, hijo de Dédalo y de una esclava del rey Mino, llamada Náucrate que, lleno de orgullo y embriagado por el poder que le daban las alas de cera y plumas que su padre fabricó para huir del laberinto del Minotauro, no atendió a los consejos de su padre y se elevó acercándose tanto al Sol que la cera se derritió, precipitándose y ahogándose en el mar. Esto da nombre al complejo de Ícaro, que consiste en un conflicto que se origina entre las ambiciones que se tienen y las posibilidades reales de llevarlas a cabo. Es un síndrome que denota ambición frágil y narcisismo, pudiendo tratarse de un trastorno narcisista de la personalidad que presenta un patrón general de grandiosidad y que necesita la aprobación y admiración excesiva de los demás, además de experimentar escasa empatía hacia los sentimientos de los otros, obteniendo muy pocas satisfacciones vitales y con grandiosas fantasías, no solo en lo físico, sino también en lo intelectual.

O el gran Sísifo, hijo de Eolo y Enaretes, al que se le conoce como perseverante, pero que más bien era una persona poco recomendable, que dirigía a bandidos, asesinaba a placer, traicionaba a los dioses e incluso logró engañar a la misma muerte, y al que como penitencia a sus fechorías, Zeus castigó subiendo una enorme roca hasta la cima y, al llegar, la roca se precipitaba al valle teniendo Sísifo que repetir su inútil tarea eternamente. El castigo de Sísifo puede simbolizar la inutilidad final del trabajo del hombre en evitar el destino, o bien la condición humana del intelectual que se pregunta una y otra vez por el sentido de la existencia, sin lograr encontrar una respuesta satisfactoria. La reacción de Sísifo es un tipo de personalidad descrita como propensa a padecer enfermedades coronarias y que se presenta en sujetos con un fuerte compromiso por el trabajo pero que no experimentan ningún tipo de realización o satisfacción por ello. También hay un trastorno del sueño llamado Sueño de Sísifo, o sueño de frustración, que aparece como componente de la neurosis traumática. Consiste en la repetición activa del trauma en los sueños, de efecto torturador y a la vez liberador para el paciente.

Curioso resulta Pigmalión, rey de Chipre, que se consagró al celibato pero creó una estatua de mujer en marfil en la que plasmó su ideal femenino y era tan perfecta que se enamoró de su obra (las malas lenguas dicen que realmente se enamoro de Afrodita, pero que como ella no le correspondía , hizo la estatua). Era perfecta, pero carente de vida, por lo que dirigió plegarias a Afrodita para que le concediese una mujer igual a la figura. Afrodita, conmovida, le dio vida a la estatua, que llamó Galatea.  Pigmalión se casó con ella y tuvo dos hijos. El complejo de Pigmalión representa el enamoramiento del sujeto hacia su propia obra, deseando obsesivamente que cobre vida propia. Este complejo se puede observar en algunos enfermos que no se separan de un objeto confeccionado por ellos mismos, al que tratan como si fuera un ser humano. Se puede dar también en artistas como escritores, pintores, escultores… El efecto Pigmalión es el proceso mediante el cual las creencias y expectativas de un grupo respecto a alguien afectan en su conducta, hasta tal punto que se provoca en el grupo la confirmación de dichas expectativas. Describe el poder de las esperanzas positivas en la conducta de los demás.

Y hay muchos más ejemplos interesantes: Orestes y su hermana Electra, Némesis, Morfeo, Medea, Hipnos… Los mitos son relatos fascinantes de aventuras de amor o trágicas, pero siempre con una rica carga simbólica que se presta a múltiples interpretaciones, y que han sido aprovechados para describir de forma metafórica algunos conflictos psicológicos como complejos, fobias, manías, síndromes y otros trastornos mentales y del comportamiento.

Os recomiendo este libro  y como no, el tebeo de Superlópez. Si os gusta la mitología o la psicología, no os dejará indiferentes.

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