Las etapas del duelo, versión emprendedor

Cuando nos ocurre un suceso importante en nuestra vida, como es la pérdida de un ser querido, pasamos por una serie de etapas necesarias para “curarnos”.  Estas fases explican cómo se sienten las personas en distintos momentos de su luto y cómo tienden a actuar.

Cuando una idea o un negocio no sale todo lo bien que esperábamos, pasamos por las mismas fases:

1. Etapa de la negación. Inicialmente esta etapa amortigua el golpe de la muerte de un ser querido y aplaza parte del dolor. Pero no podemos estar indefinidamente en esta etapa porque en algún momento chocaremos con la realidad. Lo mismo sentimos cuando poco a poco vemos que nuestro negocio no funciona. En un inicio negamos la realidad, intentamos convencernos de que no es para tanto, de que hay que seguir adelante y no pasa nada. Pero si no salimos de ahí, nos encontraremos con la realidad, con la falta de liquidez, con la ruina económica.

2. Etapa de la ira. Sentimientos de rabia y resentimiento, y búsqueda de responsables o culpables. Se da cuando vemos que la muerte no tiene solución y proyectamos esa ira hacia el entorno, normalmente sobre las personas mas allegadas. Aquí nos damos cuenta de que nuestro negocio no funciona, nos enfadamos y buscamos culpables, sabemos que el negocio se hunde, y era nuestra idea, nuestro “hijo”. Culparemos a todo el mundo, a la competencia, a las personas que nos rodean y nos apoyan, a nuestros clientes…

3. Etapa de la negociación. En este momento es cuando fantaseamos con la idea de que todo puede cambiar. Nos preguntamos que habría pasado si… o qué podríamos haber hecho para evitar la muerte. Pensaremos que quizás no esté todo perdido, que si hacemos esto o lo otro el negocio funcionará, que estamos dispuestos a cambiar, a renovarnos…

4. Etapa de la depresión. Nos invade una tristeza profunda, una sensación de vacío… Un  conjunto de emociones naturales ante la pérdida de un ser querido.  Caemos en la tristeza de ver que nuestro negocio se acaba, que nuestra idea no funciona, y nos sentimos vacíos, no sabemos qué hacer. Pensamos que nunca podremos hacer nada más, que hemos fracasado como emprendedores, e incluso como personas, y podemos llegar a  plantearnos si tiene sentido seguir adelante.

5. Etapa de la aceptación. Una vez que aceptamos esta pérdida, comenzamos a convivir con nuestro dolor emocional en un mundo en el que aceptamos que el ser querido ya no está, y con el tiempo volveremos a experimentar todos esos sentimientos que hemos perdido transitoriamente. Por fin aceptamos que no ha salido bien, que hay que pasar página y mirar hacia adelante, que todavía podemos reconducir nuestra carrera profesional. Que esa idea no funcionó, pero que podemos tener otras, aprender de los posibles errores, y comenzar de nuevo, con más ganas y más experiencia.

Si nuestro negocio no funciona, y conseguimos pasar todas estas fases, su “muerte” no habrá sido en vano. Vamos a salir más fortalecidos, preparados para seguir creando, ilusionados para seguir ilusionando con nuestros productos y con nuestro trabajo. Las oportunidades solo se acaban cuando se acaba el tiempo, nada más.

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